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Infecciones

HABLEMOS DE LA FIEBRE

Qué hacer cuando se presenta

La fiebre es uno de los motivos de consulta más frecuentes de la consulta pediátrica, es temida por muchos padres y más aquellos que son primerizos cuando les pilla por primera vez. Es por eso que hoy escribiré sobre ella, para aconsejaros, siempre basándome en lo científico, de cómo manejarla, que vigilar y cuando le debemos dar la debida importancia para acudir a su pediatra o a urgencias.

 

¿Que es la Fiebre? 

Antes que nada, la fiebre no es una enfermedad, es un síntoma como mecanismo de defensa de nuestro sistema inmunológico ante cualquier proceso infeccioso.

Es una elevación de la temperatura corporal, mayor o igual de 37.5ºC (axilar), o mayor o igual de 38ºC (rectal) en donde siempre registra 0.5ºC más que en la zona axilar.

La Fiebre por sí sola no causa daño cerebral ni ceguera, ni sordera.

 

¿Qué debemos hacer en casa? 

Ante la sospecha que vuestro hijo está presentando fiebre, lo primero que debéis hacer es confirmarla y cuantificarla con un termómetro digital.

 

En el mercado hay una gran variedad de termómetros, pero en lo personal yo os recomiendo el clásico digital que se puede colocar en la axila o en el recto en los más bebés o si prefieren también el termómetro digital para la frente, el cual es más rápido y tiene poco margen de error.

 

Cuando ya se confirma que vuestro hijo tiene fiebre, pero aun así lo ven activo, sonriente, no es necesario que en todas las circunstancias le deis medicación, hay que tratar a los niños febriles sólo cuando la fiebre se acompaña de malestar general o dolor.

 

Como medicación para la fiebre, puede administrarse paracetamol (a partir de cualquier edad) cada 4 a 6 horas o Ibuprofeno (a partir de los 6 meses de edad) cada 6 a 8 horas, a las dosis recomendadas por su pediatra según el peso del niño, no según la edad.

NO es necesario alternar o combinar los antitérmicos de forma rutinaria, no existe ningún estudio científico que justifique esta práctica, así que es preferible administrar un solo antitérmico y preferiblemente el paracetamol que produce menos efectos secundarios a nivel gástrico.

 

Si llegasen a vomitar la medicación en los primeros 15 minutos de su ingesta, podrían volver a dárselo, de lo contrario no es necesario. Dejen que el medicamento haga su efecto.

 

Recuerden que ni la cantidad de fiebre, ni la rapidez de su descenso tras la administración del antitérmico no nos sirven para orientar la gravedad de la infección.

 

No se preocupen si la temperatura no desciende inmediatamente, el antitérmico cumplirá su función y con que disminuya medio grado de fiebre y ven que el niño está mejor será suficiente y no sería necesaria ninguna medicación más.

 

Ofrézcanle líquidos con frecuencia, pero sin forzarle (agua, zumos de frutas, papillas, etc.).

 

No lo sobre abriguen ni lo desnuden demasiado. Para nada es cierto que los niños tengan que sudar la fiebre.

 

Pueden ayudar a atenuar la fiebre y el malestar con baños de agua tibia de unos 5 a 10 min, nunca utilicen compresas de alcohol ni de agua fría.

 

Mantengan la temperatura del ambiente adecuada (22-24ºC). Si es necesario recurran en verano al uso de ventiladores o al aire acondicionado para una temperatura adecuada.

 

¿Cuándo acudir a la consulta del pediatra?

  • Cuando en niños menores de 2 años tengan fiebre más de 24- 48 horas.
  •  Cuando en niños mayores de 2 años, tengan fiebre más de 3 días.
  • En todo niño que le noten muy decaído, irritable o con llanto muy intenso a pesar de bajarle la fiebre.
  • En todo niño que le aparezcan manchas en la piel.
  • Cuando rechazan la alimentación o los líquidos.
  • Ante cualquier circunstancia que vosotros mismos consideréis inusual y que os preocupe.

 

¿Cuándo acudir a urgencias pediátricas?

  • En todo niño menor de 3 meses con fiebre.
  • Cuando aparecen manchitas en la piel color rojo oscuro o morado, que no desaparecen al presionarlas o al estirar la piel de alrededor.
  • Cuando le noten rigidez del cuello o refiera dolor en la zona posterior del cuello o cabeza.
  • Si llega a presentar convulsión febril o pérdida del conocimiento.
  • Si le notan dificultad para respirar (se le marcan las costillas o se oyen silbidos o la respiración es muy rápida y agitada).
  • Si no orina o esta tiende a ser escasa.
  • Si presenta diarreas o vómitos persistentes o abundantes que puedan causar deshidratación (lengua seca, ausencia de saliva u ojos hundidos).

 

Así que papás, si vuestro hijo presenta fiebre, pero aun así lo ven contento, salta, juega y no presenta ninguno de los síntomas de alarma que os he mencionado, ¡tranquilidad! Es mejor esperar e ir vigilándolo las primeras 24 horas ya que la mayoría de las veces la fiebre es de origen viral y en su inicio no manifestará ningún otro síntoma, lo cual le dificultará   al pediatra determinar un diagnóstico concreto.

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