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¿QUÉ HAY DETRÁS DE LAS PATALETAS?   (Parte 1).

 

Estoy convencida de que no existe ningún padre ni madre que no haya vivido la experiencia de ver a su hijo/hija ante una mínima causa, entrar en llanto, luego mezclarse con gritos, combinados con agitación de manos o puntapiés al suelo que nos deja en un par de minutos al borde de un ataque de nervios, lo sé, lo he vivido en mis carnes y entiendo lo mal que se pasa…

 

Pero si conseguimos entender qué es lo que realmente pasa en sus pequeños cerebros y el por qué de este comportamiento, lograremos ver las famosas pataletas, con otros ojos, nos haremos mas tolerantes ante ellas, sabremos cómo manejarlas y de esta manera pasar esta etapa.

 

 “Las pataletas o rabietas pasan con la edad y forman parte de su crecimiento”.

 

Os preguntaréis entonces, ¿Por qué ocurre todo esto?

 

Pues bien, al nacer, el cerebro del niño aún no está desarrollado. A medida que el niño va creciendo, su cerebro madura, y aproximadamente de los 2 a los 4 años, se termina la mielinización de su corteza cerebral. Es a partir de este momento, que el niño, ya está preparado para hablar, razonar y tener memoria episódica.

 

Cuando el niño empieza el lenguaje y el razonamiento, comienza a tener ideas propias.

Así que una pataleta, no es nada más que una idea propia enfrentada a la idea que tienen los padres sobre cómo hay que hacer algo, y el niño NO entiende lo que pasa, se frustra y surge todo ese estallido emocional, dando lugar a una disrupción entre la mente y el cuerpo.

 

Es un periodo duro para los padres, puesto que los niños, lo cuestionan todo y se oponen a aquello que no entienden, defendiendo sus propias ideas y, como no tienen más armas que el llanto y la agresividad para defenderlas frente a un adulto (mucho más equipado), solo les queda el camino del pataleo.

 

A medida que vayan teniendo más herramientas (nivel de lenguaje, razonamiento, estrategias de negociación…) podrán gestionar antes las rabietas, ya que sabrán defender sus ideas de otras formas.

Aquí es donde los padres tenemos que aprovechar esta etapa como un momento de aprendizaje. Que el niño pueda aprender a manejar su frustración, a entender qué es lo más correcto, para que cuando él crezca y tenga un mejor lenguaje o un mejor razonamiento, comprenda nuestras ideas y, cuando sean adultos, sepan tomar sus propias decisiones.

 

“Las pataletas son en defensa de sus propias ideas y forman parte de su independencia”.

 

Ya sé lo que estáis pensando…Los que estamos pasando por esta etapa,

¿Qué hacemos entonces con las pataletas?

 

Lo primero y más importante es ¡TENER PACIENCIA Y MANTENER LA CALMA!, ya sé que no es tarea fácil, y según en qué momento del día nos pille, llega a ser hasta lo más difícil de lograr, pero os aseguro, ¡Que es lo más importante! Tened siempre presente el autocontrol, no gritéis ni respondáis emocionalmente con malas palabras, amenazas o gestos violentos.

 

EVITA CUALQUIER CASTIGO FÍSICO, por leve que te parezca. Si le pegas, estarás solo logrando educarlo con miedo o que llegue a abusar de su fuerza (Como mi mamá me pega, yo también le pego).

Tenéis que utilizar otros recursos de educación como la negociación y el aprendizaje.

Si te llega a pegar, sujétale la mano, no le permitas que lo siga haciendo, dile cuanto te entristece que lo haga, sé tajante y nunca cedas.

 

Es necesario ABRAZAR AL NIÑO, no solo con el objetivo afectivo, (Recordad que se está sintiendo realmente infeliz) sino también, para evitar que se haga daño, en caso de que la crisis sea de mucha intensidad.

 

“Quiéreme cuando menos me lo merezco porque será cuando más lo necesite”.

                                                                                                                                      Extraída de la película Dr Jekyll y Mr.Hyde (1931)

 

NUNCA CEDÁIS, podéis darle la razón en aquello que lo tenga, de esa manera se sentirán más comprendidos, pero no por ello hay que ceder. Por muchas vueltas que dé la situación, vuestro hijo tiene que comprender que con las pataletas no se resuelve nada, ni son las herramientas permitidas.

 

EVITEMOS LAS PATALETAS, recordad que la mejor guerra es la que no se da, así que, si ya veis venir una de sus pataletas por algo en particular o una circunstancia ya vivida, ¡Evitadla! Ej. Si sabes que cada vez que pasáis por el estanco de chuches de camino a la guarde le da una pataleta, cambia de ruta y así te ahorrarás una pataleta en el día.

Si esa mañana se le ha ocurrido que quiere llevarse las botas de agua a la guarde en un día soleado, que más da, no es importante, te ahorras una pataleta, irán contentos a la guarde y lo recordarán más adelante como una anécdota.

¡Dale importancia a lo que realmente importa!

 

PONTE A SU ALTURA, para que él te escuche cuando quieras hablarle, intenta ponerte a su altura y míralo a los ojos, a veces, está en tal estado de disrupción que no te verá, tan solo comprueba que te escucha, aunque haga otras cosas, háblale con tranquilidad y en frases cortas. (No des discursos largos y explicativos…no te oirá).

En muchas ocasiones tendrás que esperar unos minutos para que se calme, anímalo a tranquilizarse, y a aquellos que ya hablan, permitidles explicar qué es lo que piensan, así podréis plantearles alternativas para resolver el problema.

Cuando todo haya pasado y estéis en un momento tranquilo, conversad con él (cuando el niño ya sepa hablar), preguntadle lo que pensaba y podréis negociar juntos cómo solucionar el problema para que no vuelva a pasar

 

SÉ FLEXIBLE EN LO QUE NO ES IMPORTANTE, con ello no quiero decir que les dejes hacer todo lo que quieran, me refiero a que pongas normas y límites a lo que realmente es importante o atente contra su vida.

Hay límites que tienen que ser tajantes e innegociables, es importante que los respeten, (dar la mano para cruzar la calle, no meter los dedos en el enchufe, no tocar cosas que le puedan quemar, no tocar los cuchillos que cortan).

 

PONTE EN SU LUGAR, los niños tienen que ser niños y no podemos pretender que se comporten como adultos. Tenemos en ese momento de pataleta que hacer el ejercicio de imaginación y ponernos en su lugar para adivinar cómo se sienten y qué están pensando en ese momento. Si ya tu hijo habla, déjale explicarse.

 

SE DEBEN RESOLVER EN PRIVADO, Si la pataleta surge en un lugar público o rodeado de más gente, llévalo a un lugar donde podáis estar solos, donde poder conversar sin que otras personas opinen sobre qué y cómo hacer las cosas. Y no volváis al lugar o a la actividad que estaba haciendo hasta que se tranquilice (A veces, esto lleva unos minutos, mientras tanto, hay que explicarles que estáis esperando a que se calme y todo esté resuelto).

Recuerdo un episodio, cuando mi hija de 2 años entró, en pleno centro comercial, en tal estado de pataleta, que enseguida todas las miradas cayeron sobre nosotras. Unas miradas, eran compasivas ante “la pobre niña que lloraba”, y otras, enjuiciadoras de “mala madre” por estar consintiéndolo, así que salí cuanto antes del sitio con ella gritando a todo pulmón en su carrito y nos metimos las dos dentro del coche del parking a esperar a que se calmara.

¡A día de hoy, nos reímos juntas cuando se lo cuento con todo lujo de detalles!

 

Y por último y no menos importante…MANEJARLAS EN EQUIPO, con esto me refiero a que ambos padres tienen que resolver las pataletas de la misma manera, ambos tienen que ponerse de acuerdo en los mismos límites y no ceder por igual.

 

 

Así que mucho animo papas!!.

One comment
  1. Raquel

    ¡ Gracias Cristina por darnos tantos consejos sobre el tema! Desde luego que a veces se hace difícil mantener la calma, más cuando tu hija tiene como 4 o 5 pataletas al día… así que llevaremos tus consejos a la práctica para llevarlas de la mejor manera posible.
    Un abrazo de Vera y familia!

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